Hasta mitad del siglo pasado la ganadería ovina desempeñaba un importante papel en la vida de los valles altoaragoneses, todas las casas o familias poseían un rebaño de ovejas y cabras que solían oscilar en tamaño desde las 40 a 400 reses normalmente. Cada verano los pueblos de los valles solían subir sus rebaños al puerto medio a pastar donde pasarían todo el verano. Como ejemplo, solo en Goriz (Ordesa) se juntaban unas 30.000 cabezas de ganado, es fácil entender el valor que tenía para los montañeses el poseer unos buenos perros guía que supieran dominar estos rebaños trashumantes.

Históricamente la raza del “Can de Chira” tiene un antepasado común a muchas otras razas de perro de pastor españolas y europeas, este era un perro de origen asiático que viajaba con clanes de pastores trashumantes a través de la estepa. En tiempos del imperio romano, este perro primitivo se hizo muy famoso entre las filas romanas por su habilidad para carear el ganado y así este pueblo pronto se ocupó de criarlo y llevarlo a todos los rincones de su imperio. Poco a poco el perro original fue mezclándose con los perros propios de los países que los romanos conquistaron originándose así muchas razas que hoy conocemos, como el pastor catalán, pastor vasco y carea castellano en España, el “berger des Pyrenees” y pastor de Brie en Francia, el Cao da serra de Aires en Portugal, en Rusia el “Owtcharka”, en Polonia el “Nizinny” o pastor de Valée, en Gran Bretaña el bearded collie y en el norte de Italia el pastor de Bergamasco.

El nombre de “can de chira” proviene de la antigua “fabla aragonesa” que era el idioma de la zona hasta un pasado reciente. Este nombre significa "perro que gira o voltea el rebaño" y así se diferenciaba del otro tipo de perro que también acompañaba a los ganados, el “mastín del Pirineo”, cuyo trabajo era muy diferente al de este y se ve claramente pues el gran tamaño de estos molosos delata que eranusados para la defensa y guarda del ganado frente a los posibles peligros que hasta hace décadas acechaban en la montaña como era el de los lobos y los osos.

 

La existencia desde antiguo de esta raza de perros autóctona queda contrastada con su aparición en fotografías de carácter pastoril de primeros del siglo XIX cuando parece imponerse el uso de perros pastores para el manejo de los rebaños trashumantes del Pirineo. Hasta entonces, este papel estaba reservado al repatán o chulet, último peldaño en la escala pastoril de antaño.